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miércoles, 22 de agosto de 2012

La Soledad del Artista.





 Hay días en los que el calor consigue que salga a la calle lo justo para satisfacer mis necesidades. En esos días en los que el aire acondicionado se apodera de nuestra rutina casera, suelo buscar soluciones al tiempo desaprovechado en el sofá. Sé que habrá quién piense:¿por qué no pones la televisión y te dedicas a saturar tu cerebro con los numerosos programas que te ofrecen? O, ¿por qué no enciendes la Playstation y te entregas al tentador  “arte oscuro” del frikismo?




Por suerte, no siempre sigo las dictatorias sugerencias de mi diablo interior. Hay días, en los que una casualidad del destino hace que la bombilla de la creatividad se encienda. En este caso, encontré un boceto que tenía en una carpeta hace ya unos cuantos meses y ya no recordaba( sí, “casualidad” en mi caso es ordenar un poco el caos de habitación dónde dibujas…). Me gustaba mucho el esbozo, de hecho no lo regalé porque quería probar la misma imagen realizándola a color.

¿Y cómo surgió el apunte principal, la idea? Pues sinceramente, no puedo dar explicación a algo que no la tiene. Es uno de esos casos en los que cojo un lápiz y el bloc de dibujo, y pienso: " que salga lo que tenga que salir". Es decir, no parto de una imagen que he visto en otro lugar o de la realidad como tal. Cierro los ojos( aunque en ocasiones simplemente sueño con los ojos abiertos) y comienzo a imaginar, con tanta suerte, que mi mano parece estar conectada con mi subconsciente más perspicaz.

 En ese instante, cuando esa sensación me invade, siento que una gran paz interior me aleja de todo y de todos. Sin duda, es la sensación de soledad más orgásmica que nunca nadie pudiera imaginar. El hecho de desconectar de todo y sentir que una parte de tu ser está dejando un mensaje en el papel dónde los trazos fluyen al unísono, como si formaran una sinfonía de claroscuros. A veces me pregunto: ¿sentirían los maestros de arte y la música ese mismo éxtasis de aislamiento? ¿Serán quimeras mías, o simplemente he cruzado la delgada línea que separa la realidad de la ficción? Mientras encuentro quién  me conteste a esta pregunta, yo seguiré denominándola: La Soledad del Artista.

No suelo hacer dibujos de la realidad, de hecho me resulta un tanto aburrido. Aunque el arte figurativo requiere de un manejo de las proporciones y del detalle que muy pocos conocen( a mí me llevará toda una vida), me resulta demasiado obvio, no me sorprende.
¿Acaso hay algo más satisfactorio que sentir que aquello que brota de mis conceptos e imágenes mentales toma forma gracias a mis propias manos?


Quizás, sea la emoción de sentirme una diosa, capaz de crear nuevos mundos, de expresar todo tipo de emociones a partir de la nada. Un Big Bang de color y trazos que explotan en el papel para convertirse en algo nuevo, distinto. ¿Será que en cierto modo, toda persona necesita en algún momento sentirse un ser supremo?


Si dios existiera, ¿no sería él un artista que creó a partir de un sueño todo lo que hoy forma parte de nuestro propio cosmos?  Quizás, sólo seamos parte de un lienzo en blanco, donde formamos nuestros propios trazos  hasta convertirlos en lo que solemos llamar destino.

¿Sentirá dicho Ser Supremo el éxtasis de La Soledad del Artista?

Ilustración final realizada con técnica mixta sobre papel.

¿Veremos algún día esto? Espero que no, pero mientras... Con un poco de humor.


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