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jueves, 17 de septiembre de 2009

TERRIBLES LLUVIAS ASOLAN EL CENTRO DE BAILÉN

Hoy, por primera vez en toda mi vida he visto en primera persona los estragos causados por estas devastadoras lluvias.

Serían las 2 y media de la tarde cuando una lluvia torrencial de granizo y agua comenzó a caer de forma furiosa sobre Bailén, la cual paró con la misma espontaneidad con la que llegó. Yo, como muchas otras tardes estaba en el piso de mi novio, cuando, tras el paso de ésta y ya puesto el sol, oigo un estruendo. A mí me pareció que era agua pero desde los balcones no se observaba ni una nube. Sin embargo, cuando salí a uno de ellos y miré hacia abajo me encontré con un pequeño charco de lodo y barro. – Serán los desagües de las cañerías que no dan abasto después de la que ha caído-. Pero, cuando eché la mirada hacia el horizonte, vi cómo desde la conocida calle Arroyo la furia de un caudal de agua arrasaba con todo a su paso hasta llegar justamente a mi calle y comenzó a convertirse en un río de lodo y fango.

Al principio creí que no seria nada grave, pero el caudal comenzó a subir sin freno, hasta convertirse en un auténtico río. El centro de la ciudad se había convertido en unos rápidos dignos de cualquier escena piragüista. Los coches empezaron a inundarse y los contenedores parecían pequeñas latas de coca cola vacías. Una de ellas bajó la calle abajo hasta chocar con uno de los coches. Fue impresionante, creo que en mi vida he visto nada similar y sinceramente, he pasado miedo e impotencia.

Cuando las aguas se calmaron, decidí salir a la calle para llegarme a mi casa y coger la cámara de fotos; y esto fue con lo que me encontré.

Quizás, no sea la primera vez que ocurra esto en Bailén, pero nunca con esta fiereza se han producido. Puede que sea consecuencia del cambio climático, puede que seamos nosotros los propios causantes de estos desastres meteorológicos. No lo sé, solo sé que está pasando, y que está pasando ya.

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