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martes, 28 de julio de 2009

Fotos de las playas de Cádiz






Estas son parte de algunas de las fotografías que realicé durante mi escapada a la costa gaditana, algo de la que ya hablé de manera resumida en la anterior entrada.
La primera, penúltima y última imagen corresponden con la playa situada en Caños de la Meca. Sin duda, la que más me a gustado es la anteriormente citada, no es que las otras me hayan disgustado, sino que es una playa con un encanto especial. Es más, me atrevería a decir que el agua de ésta estaba más salada que las demás. No he sentido tanta paz interior en mucho tiempo, es como si los relojes que cronometran nuestra efímera vida parasen de golpe en pro de disfrutar de todo lo bueno que la naturaleza nos brinda y que, en muchos casos, no sabemos apreciar.
Recuerdo, que fue el martes cuando decidimos visitarla, no habíamos ido nunca, pero los que habían ido nos hablaron muy bien sobre ella. Sin más, cogimos un pequeño mapa(el cual no nos sirvió porque era un mapa de ciudad y no uno de carretera... lo que tienen los directos) y emprendimos un corto viaje de aproximadamente 15 minutos( y creo que exagero) desde Conil de la Frontera hasta Caños. Por el camino sorprende lo sureño( claro, si estamos en el sur...) de sus carreteras secundarias: con pequeñas casitas blancas rodeadas por algún que otro huerto; sus pinares emergiendo entre alguna que otra duna en la arena; pero, lo que más me llamó la atención fue que a los lados del carril, separando carretera de los demás elementos que formaban el conjunto, hay unas vallas creadas con bastos y gruesos troncos de madera clavados verticalmente a la tierra, los cuales llevan a su perpendicular densos alambres de hierro. La verdad es que me recordaba mucho aquella imagen a las películas del cine ambientadas en lugares como Texas o Nevada.
Tras este corto paseo sobre ruedas, conseguimos aparcar al lado de un cartel que ponía en letras grandes y legibles 100 por 100: PARQUE NATURAL DE LA BREÑA Y LAS MARISMAS DEL BARBATE. Todos mis amigos y yo quedamos impresionados, no creíamos que íbamos a adentrarnos en un parque natural para darnos un refrescante baño.
Con la mayor emoción del mundo seguimos por la pesada arena que se formaban entre los pinares hasta que vimos que para poder acceder a la playa había que bajar por una serie de hondonadas rocosas que en momentos parecían inaccesibles, ya que un simple resbalón podía suponer una caída que oscilaba entre los 4-5 metros(con suerte, jejejeje). Pero, como ya decían los abuelos: más vale maña que fuerza. Así que conseguimos bajar y, una vez allí, por fin comprendí lo que es el paraíso.
La arena es sorprendentemente blanca, y al mirar hacia atrás solo se veían los pequeños acantilados(claro que cuando estas bajando no los ves tan pequeños...) cuyas paredes están decoradas con las caprichosas formas que toman las plantas, las cuales son grandes y de un verde vivo resalta los sentidos.
El agua es clara y tranquila, y la brisa de esta pequeña cala es salada y abraza al que la disfruta con el auténtico aroma de la libertad.
Y, por si fuera poco, a la derecha pude contemplar el faro de Trafalgar, situado en el cabo que lleva su mismo nombre y donde se produjo una importante guerra naval en el año 1805.
Naturaleza, historia, mezclado con el buen ambiente de los bañistas que deciden apostar por ella(no os extrañe ver a algún que otro nudista...) hacen de Caños de la Meca un lugar con el que soñar la próxima noche, y no querer despertar.

CÁDIZ





La semana pasada me fui con mi novio y otra pareja más a visitar las playas gaditanas. Ha sido la primera vez que he ido y sinceramente, no he visto rincones como los que nos ofrecen las costas de la bahía. Me gustaría poner las fotos que he realizado durante estas pequeñas vacaciones, algo que haré poco a poco.
El lugar donde estuve es un pueblo de 20.000 habitantes llamado Conil de la Frontera (el pueblo tiene los mismos o más habitantes que Bailén). Durante la época estival el número de habitantes pasa la anterior cifra a 90.000(casi "ná").
Aún así el pueblo no presenta muchos síntomas a consecuencia de la enfermedad de las "vacacionitis" tales como son: suciedad en las playas, contaminación acústica, edificios construidos sobre zonas protegidas o con valor ecológico...
Esto en parte lo beneficia en pro de una escapada en un sitio acogedor, y con un ambientazo que lo hace especial. Sin duda, tengo que volver.

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