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lunes, 27 de abril de 2009

Aún sin terminar

Óleo sobre lienzo. Aunque esta todavía incompleto quería compartirlo con vosotros. La idea la tenía con anterioridad y poco a poco cambió bastante de lo que tenía pensado hacer.
No me he basado en ningún tema concreto, ya que a cada uno nos puede expresar una idea diferente dependiendo de sus propias vivencias y carácter personal.

No le he puesto título....

Cabalgando sobre senderos
De la noche, estrellada.
Hipnotizando el poder sigiloso
Del silencio, que no dice nada.

Esa es la esquina del viento
Que profana el malestar
De aquella sintonía,
No hay nada que hacer ante tanta prosa,
Balada de la alegre melodía.

Cabalgando sobre caminos
Que ilusionan el mirar de la luna.
Puede que no exista en él el tiempo,
Solo minutos, eterna o mala fortuna.

Hipnotizando, idea que idealiza
Solo aquella danza de estrellas
Que, para algunos es tan grande…

Canta con furia
El sonido poderoso del viento
Que impacta en nuestros oídos
Baila con fuerza…
Y se lleva a muchos que a veces
Quieren o no quieren bailar con él,
O a veces puede que sea ella.
Pero en ese baile
Lleva consigo centenares de almas
Que danzan a su lado…
Cuando cae la noche,
Con su cielo estrellado.

A VECES

A veces pienso, y no soy nadie
Por el simple hecho de hacerlo.
Te miro y no sé si el fuego
Quema tus ojos cuando me miras,
Pues no sé si en ellos hay amor
O solo simple y vana ilusión.

A veces miro tu foto,
Contemplo tu mera y seria expresión…
Como cualquier otra que huye
En la espalda de la ilusión.

Por eso, puede que me equivoque
Y piense que no me quieres
Aún muy suave me toques.
Todo en mí se pierde
Por el simple hecho que me da el miedo
Escondido en cada olvido.

A veces miro al cielo
Para rezar, a dios sólo le pido
Volver a tocar tu pelo
Cada vez que el amanecer vea…
Y saber que el pelo que toco
Solo yo puedo hacerlo, porque así sea.

Puede que no valga la pena
Soñar con esa boca, a la que aspiro.
Puede que quererte sea mi condena,
Pero me ato a ella cuando te miro

El cielo del infierno adormece
La esperanza que se pone en la fe
De querer a otra persona…
Y el infierno del cielo se abre
En la increencia de pensar
Que algún día te abandona,
Derrumbando tus creencias,
Construyendo tus temores.

A veces creo que no soy nadie
En eso que es tu mundo…
Lleno de deseo de amar.
Y creo en tu alma, solo soy vagabundo
Que de ti se va a inundar.

Por eso esperaré
O simplemente me resignaré
A eternamente amarte
Sin tener que rezarle
A ese dios que no me condene
El deseo de odiarte.

La vida se me va escapando
Y me da la impresión
De que tu boca
Es la que me hace desesperar
Y al mismo tiempo despertar
Del sueño de besarte.

Ojala fuera un alma divina
Que pudiera entrar en tu cuerpo
Para saber si tu amor es como una espina
Que en mí se clavó, para sangrar sin remedio…
Un remedio que me hace tanto bien
Que ya no sé si es tierra o la gloria
El lugar donde en mí te siento.

Pediría la oportunidad de saber
Que es lo que sientes hacia mí
Querría entrar en tu mente
Y saber que siempre estaré en ti.
Siempre, el tiempo eterno
Que necesito para quererte…
Nada ni nadie hará desaparecer este amor,
Ni siquiera la terrenal muerte.


A veces pienso, y seré alguien
Por el simple hecho de entregarte
Toda mi vida dedicada a recoger
Los pedazos de mi alma,
Que solo y simplemente te ama…

Despacio, a la vez sin calma

Adela


Adela sentada en el banco,
De un parque de nadie.
Adela, que tiene la pena
De un amor desafortunado.

Ella solo piensa
En que el otoño ha llegado
Salpican las hojas entre lágrima y llanto.

Desdén de una mañana
Como cada noche.
En el vaivén de unas caderas
Que ninguno conoce.

En el bar Melancolía.


Tuve un amigo
Lejos de mi cordura
Me llevó a un garito
Donde la música baila
Al son del humo del tabaco
Y las gentes beben
Para olvidar

En la barra del bar
Tomaba un margarita
Una tal María
Iba bien acompañada
Por un tal Juan
¿Era su marido?
No, ¡que bah!
¿Y eso a quién le importa?
Pensaban todos en el local.

En una mesa dos amigos
Paco y Luis,
Se sienten hundidos
Entre el whisky…
Y dos cartas de despido.

En el centro baila Inés
Embriagada de desamor.
Le vigilan dos marineros
Faltos de compañía.

A la música
Un pianista sin nombre conocido
Aún siendo por todos bien oído.
Toca con furia una sinfonía
De soledades y penas.
Es normal tras estar cuatro
Años en prisión, una condena
Que él nunca mereció.

¿Y yo, que hago aquí?
Eso mismo le pregunté a mi colega
¿Qué harías sin ellos?
Me pregunto como poniendo pegas.

Me gusta visitar el bar Melancolía
Donde María se esconde del marido
Que por el día la atormenta
En los brazos de Juan, agradecido.

Me irrita ver a dos amigos
Sufriendo un mismo fin.
Borrachos en el destino
Que les lleva camino al paro
…hipócritas los empresarios
Que despiden sin reparos.

Me excitan dos marineros
Luchando por conquistar
Un corazón roto
Que de vuelta al barco
Volverán a destrozar, sin más.

Me hiere la historia
De un inocente
Que se ve tratado como escoria
Por una sociedad indecente.
¡Para eso está la justicia!
Así se consuela la gente
Del cargo y el pesar
De tener que apresar
A un hombre sin haber matado.
A un hombre que nunca ha violado.
Mientras violadores
Andan sueltos
Contentos y felices
Como marranos en barro.

Me gusta beber en el bar Melancolía
Con todos ellos.
Son ellos gracias a que escribo
Gracias les doy por ser lo que vivo
.

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