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lunes, 31 de agosto de 2009

DIARIO DE UN PSICOPÁTICO

-Un paseo por el pueblo.


A veces me voy a pasear por el pueblo en el que vivo. Me encanta pasear, sobretodo en esos días en los que el sol se impone entre las nubes y regala un manto de luz a mi pálida faz. En esos momentos me siento vivo, y es cuando parece que los fantasmas del pasado dejan de atormentarme y se van; aunque vuelven en cuanto ven algún surco en mi pecho por donde poder entrar para inundarme de incertidumbre de nuevo.

Mi pueblo, lleno de gentes que para mí, derrochan hipocresía y falsedad. Lo que más he odiado es el hecho de querer saber demasiado de los vecinos. Al no ser muy grande, casi todos nos conocemos. Es más, podría decir que mis vecinos saben más de mí que yo. En mi opinión, hay gente en estos sitios que quieren saber tanto del individuo que vive enfrente que no son conscientes de los problemas que tienen dentro de sus propias paredes. Recuerdo que la última vez que me hablé con la vecina de arriba (y desde entonces ella ha decidido no volver a saludarme…) mantuvimos una conversación un tanto fuera de lugar para mi entender. Yo entré al portal un poco desmarañado debido a unas lluvias imprevistas. La vieja y rechoncha vecina me saludó y tras brindarme su falso “hola” me preguntó-¿Qué, otra vez vienes de verla? Mario, te vas a meter en un buen lío como sigas viéndotelas con una mujer casada. En el pueblo no se habla de otra cosa- Yo, que simplemente subía las escaleras totalmente empapado giré precipitadamente para contestarle, quizás lo que me faltó fue la delicadeza en mis palabras, pero la verdad brotó por mis labios de tal manera que creo que Matilde( así se llama la bruja del segundo) se sintió avergonzada y es por ello que ha decidido no volver a hablarme- Lo siento si no les gusta la vida que llevo, pero creo que usted debería estar más atento de su yerno, ya que es bien sabido por todos que los moratones que tiene su hija en la cara casi a diario no son causados por su torpeza. Por cierto, ¿sigue su marido “casado” con la botella de JB o son solo los comentarios de las amigas con las que se junta en el banco de la plaza cada vez que usted se va?- Sin más, seguí subiendo las escaleras mientras Matilde agachó la cabeza y se giró como ofendida por mis palabras. ¿Ofendida? Que raros somos, nos ofendemos tras recibir nuestra propia medicina, en vez de sentirnos avergonzados por meter el hocico en el plato ajeno.
Bueno, como se suele decir aquí: “el que se cabrea tira la garrota y cuando va a por ella ya la tiene rota” o “dos males tiene, enfadarse y desenfadarse”. Yo en estos casos aplico el segundo refrán ya que el primero es más propio de mis arrebatos.

Bueno, no es que aquí todo el mundo sea igual, aunque este tipo de personas (para mí, despreciables y portadoras de mis mayores maleficios) se duplican como conejos en mitad de un olivar. Son la plaga de cualquier lugar. Yo siempre he pensado que cada persona debe vivir su propia vida, y no dejarse llevar por lo que “está bien visto”, ya que muchas veces eso no es lo correcto. Un ejemplo claro es que cuando en la tele aparece una nueva línea de ropa, a la mañana siguiente te encuentras a todas aquellas personas que quieren ir a la moda (y maldito de aquel que vista diferente, pues será objeto de las burlas clandestinas de estas víboras pestilentes sedientas del mal ajeno).
Lo más curioso de todo no es que sean ellas las más chismosas y viperinas; sino que tienen a veces el apoyo incondicional de sus maridos. Es fácil reconocerlos, ya que suelen juntarse cerca de las plazas principales, por lo general cobijados por la sombra de algún naranjo de la plaza; y mientras sus mujeres se dedican a criticar ellos se transforman en renegados que hablan sobre lo “fresquita” (por no decir indecente) que viste la hija del panadero; o echan pestes de la madura que pasa junto a ellos por el hecho de llevar los pantalones demasiado ajustados. ¿Pero por qué lo hacen? Yo achaco el problema al hecho de que en realidad están pensando todo lo contrario, y sin embargo, no dicen a sus compañeros que la hija del panadero tiene unas piernas preciosas, o que la madurita de los pantalones negros aún está de buen ver; y todo, por no hacer pensar a sus contertulianos que son unas babosas. Unas babosas aburridas de su reprimida vida en la que ni siquiera han sido capaces de pedirles a sus mujeres una felación durante sus momentos de alcoba por miedo a represalias.

Cuando llego a estas conclusiones suelo reírme y pienso- ¡Qué os den a todos!- Es toda una pena vivir solo esta vida para encima vivirla sin ser tú. Es como estar interpretando un papel en una actuación que dura los mismos años que dure tu corazón latiendo. Será en ese final que nos espera a todos el momento en el que recordarán que nunca estuvieron en realidad, que no existen: que solo han sido sombras confusas mirando a un naranjo que ni siquiera saben si han olido.

Yo, durante momentos puntuales, suelo cometer acciones o declaraciones que me son parecidas a las que realizan estas personas. De corazón me arrepiento por cada una de ellas ya que sé que no soy yo cuando las realizo. Quizás, puede que ahora mismo, ya no sea yo el que escribe en estos momentos. Será hora de ir a fumarme un cigarro mientras pienso que pasará conmigo mañana cuando despierte.

texto: May olivares

sábado, 29 de agosto de 2009

Tempera

Encontré esta témpera en una carpeta vieja que utilizaba cuando iba estudiar a Linares, hará así como unos cinco años o así. Es una de las primeras témperas que hice y quería compartirla con vosotros.Sé que no es una obra de arte ni mucho menos, pero refleja la falta de experiencia que cualquier persona inquieta puede tener en cualquier momento.

DIARIO DE UN PSICOPÁTICO: Una tarde normal

texto y foto: May Olivares


Todavía estoy quitándome algún hilillo de sangre que sigue saliendo de mi destrozada muñeca izquierda. –Menos mal que es mi mano mala- me digo a mí mismo mientras me tumbo en el suelo a contemplar mi obra: una habitación casi completamente destrozada.

Esta mañana un mar de dudas volvió a desolarme. El miedo a mi destino aún no escrito me revuelve las tripas cual pescado ya pasado. No sé qué es lo que me deparará el destino. Sumado a esta incertidumbre tengo como compañía a Soledad, una chica que es en esos momentos cuando hace su aparición y me hiere con falsos consejos y me hunde un poco más en mi desastrosa carrera por conseguir volver a ser normal, él que era solo hace un par de años. Puede que nunca jamás vuelva a ser ese chico alegre y cordial. En fin, seguiré pensando que en cualquier momento alguien vendrá para liberarme de este sufrimiento interno, a veces, hasta la muerte puede ser mi única liberación.

Una vez, sí que intenté alcanzar la paz eterna. Fue un fallo por mi parte, y no precisamente por el hecho de intentar el suicidio; mis padres me encontraron tendido en el suelo tras un atracón de pastillas calmantes y lo único que recuerdo es un despertar en el hospital con sabor agridulce. Recuerdo que la enfermera intentó convencer a mis viejos para que me denunciasen. La verdad, me hubiera dado igual lo que hubiesen hecho. A partir de ese día ya todo me da igual, lo único que quiero es salir de este patético túnel cuando y como sea.

Yo mismo me avergüenzo de esta actitud ante la vida, pero, ¿y si ya se está muerto en ella? El piso donde vivo se ha convertido en un cementerio viviente. Si las paredes hablasen seguro que me pedirían un tregua para poder descansar de la pena y la ira reprimidas que se esconden entre sus ladrillos, y los electrodomésticos se irían de nuevo a los estantes de los que vinieron si pudiesen andar.

Quizás yo mismo tenga la culpa de esta situación, o quizás no. En realidad no lo sé, pero sí que me gustaría saberlo para poder cortar el cáncer que me está destrozando desde la raíz. Sé que destrozar el mando a distancia o cortarme rompiendo el espejo lo único que consiguen es apaciguar mi odio por unos breves instantes. No será la mayor solución, pero es lo único que se me ocurre en esos amargos momentos de soledad.

Después de este altercado, suelo ir a pasear, pero ya no lo hago rodeado de mis amigos como antes; prefiero ir solo… para poder pensar en lo que me está sucediendo e intentar una solución.

viernes, 28 de agosto de 2009

DIARIO DE UN PSICOPÁTICO: Mis 17


Hubo un tiempo en que yo, un apuesto y adolescente de 17 años, no sentía temor ante la vida; era impredecible, no conocía el riesgo y la palabra prudencia no existía en mi alocado diccionario particular.
Pasaba las horas junto a mis amigos en una pequeña casa de campo a las afueras del pueblo; rodeada por un inmenso mar de olivos del cual brotaba un pequeño río silencioso y calmado a unos pocos metros más abajo.
Fueron tiempos para no olvidar, quizás de esos acontecimientos que a veces en la memoria pueden sonarnos a fantasía o alucinación. Sin embargo vuelve el olor a romero como un soplo de frescor en mi perturbada mente, dando a mi batalla interna una prórroga cual partido de baloncesto se estuviese disputando.
Es entonces cuando recapacito y recuerdo esos momentos como si fueran ayer: mis amigos, mi adolescencia, el principio de un fin que ni si quiera sé cuando terminará( que patético, ¿no?).

Cuando voy por la calle y me cruzo con algún chico que me recuerde esa dicha y despreocupación sana ya pasadas suelo mirarlo. Casi siempre son la actitud despreocupada y la alegría espontánea lo que más me recuerdan a mí; o al menos, eso creo yo.

No sé como comenzaron mis miedos y mis temores a afrontar la vida con exactitud; pero si conocí en primera persona el proceso lento, pero letal de estos fantasmas que ahora atormentan a mi envenenada sangre; la cual empieza a suspirar por dejar de circular entre mi putrefacto ser interior.

Quizás, todavía sea demasiado pronto para abrir mi corazón. El miedo al expresar lo que uno siente es demasiado fuerte y aún intento asimilarlo. Puede que mi propio pecho todavía tenga que dilatarse un poco más con la fuerza de la voluntad. Lástima que Voluntad este dormida esperando una primavera mejor mientras Miedo aprovecha para hacer de las suyas junto a Vergüenza. Precisamente de este trío no necesito a ninguno de los disponibles; y para más colmo, Valentía está de vacaciones y no sé cuando volverá.

Es por ello que en este proceso de curación tan lento quizás esto se podría considerar un epílogo. Puede que solo sea una pequeña y resumida introducción de las andanzas y temores de mi pasado. Luego ruego me perdonen si querían saber algo más de mí. Aún es demasiado pronto.

Personajes 1808


Estos son algunos de los personajes que aparecen en un libro álbum ilustrado sobre la Batalla de Bailén.

Haciendo amigos



La otra noche, mientras trabajaba una pareja de municipales se acercó y me preguntó si era yo la que había dibujado la viñeta que veis arriba( y perdonad que no se vea todo lo bien que me gustaría...) La viñeta resume de forma cómica el caos que se forma a determinadas horas del día en la conocida calle Sevilla(Bailén Siti). No hay día que no me encuentre un coche estacionado en doble fila en el tramo que hay desde la panadería hasta la cochera de la urbanización Ávilas Rojas. Claro yo supongo que muchos de ellos dejan el coche parado y estacionado para comprar el pan( teniendo en cuenta de que Bailén es "tan inmenso"...pues claro, uno no puede dejar el coche en su casa para ir a comprar el pan porque para cuando llegue de vuelta seguramente se le haya puesto duro...) Bueno, menos crítica y a lo que voy. Esta viñeta salió en una revista conocida en mi pueblo y puede que noa todo el mundo le haga gracia( como a algunosdelos miembros de la autoridad municipal). Pues bien, es verdad que mi intención no era lanzar piedras contra la policía municipal, ya que conozco a casi todos y en definitiva me parecen gente muy amable,; sin embargo sí que quería concienciar a los bailenenses para que actuásemos(me incluyo yo) con un poco más de civismo. De todas formas tengo que añadir que las autoridades están para que los ciudadanos cumplan con sus deberes, y no deberían sentirse ofendidos por la viñeta, ¿o si?

miércoles, 26 de agosto de 2009

Grabado

Este es un grabado basado en los baños árabes de Jaén. La técnica utilizada es la punta seca.
Esta técnica consiste en raya una superficie metálica para luego prensar el papel, el cual quedará de esta manera una vez haya pasado por el tórculo.

Paseando al perro en Egipto

Si amarte fuera

Si amarte fuera un pecado

Sería el mayor demonio que existe en el mundo,

O más bien sería un condenado

En el mayor y peor infierno, el más profundo.



Y si amarte fuera un placer

Moriría entre tu éxtasis

Hecho de amor y calor

Para mí…

Y para mis labios,

Que saben a ti.



Si amarte fuera ir al cielo

Yo sería la más gloriosa santa

De ese cielo, mano derecha de ese dios

Seria un ángel que canta

Cada mañana las gracias al mismo cielo

Solo de pensar en el alba

Lo que te quiero.



¿y si amarte fuera la guerra?

Ya no habría ningún humano

Que hubiera sobrevivido

Moriría por mi propia mano

De lo mucho que te he querido.



Si amarte fuera mi muerte
Yo ya sería cenizas
Que abonan el triste suelo

Solo existiría en el abandono

De esa muerte,

A la cual yo perdono

Pues morir, por ti, es una suerte.



NOTA: no seas muy críticos ya que hace muchos años de estos versos, creo que sobre unos seis o así. El primer amor quizás es el que más nos marca; aunque para mí, tras muchas decepciones...solo fue el primero.

El pensador


A veces tenemos miedo de conocer al público algún gesto de nuestra cara que sea capaz de causar pena, tristeza, odio, rencor e incluso alegría.
En esta época, en la que no dudamos al pensar que las emociones son una parte de nuestro ser que nos hacen únicos e inimitables a los demás seres de la naturaleza; no solo porque nutren nuestra comunicación, sino que además nos llenan el alma de victorias y derrotas que nos hacen fuertes y estables.
Sin embargo, la duda se nos presenta cuando tenemos que demostrar ciertos sentimientos. Nos da vergüenza hacerlo en público, e incluso nos sentimos frágiles o humillados al expresar ciertas emociones.
Quizás es esto lo que ha conseguido que cada vez haya mayor número de mal entendidos entre nosotros.
Quizás sea esta vergüenza a manifestarnos con nuestros miedos y humildades la que destroce la comunicación universal, la de los ciudadanos de un mismo país; o la de hermanos.


IMAGEN:
Este boceto cogido de mi amarillenta libreta está inspirado en la cara de preocupación del cirujano que ha realizado el último transplante de cara de nuestro país.
Su preocupación, es causada por la filtración de los datos del donante de los órganos a la prensa. Demasiado patético me parece que la prensa actúe así a costa de destrozar vidas humanas como para que este profesional no pueda demostrar su indignación.

sábado, 22 de agosto de 2009

Vistas de La sierra



Si tuviera que perderme en algún lugar, ahí estarías tú, como siempre postrada entre valles y densas alturas de pinares. Oliendo a tomillo y romero bendecidos por la gloria del cielo, que visita tus cultivos como pirata altanero y convierte tus campos calurosos del verano en bosques impenetrables en otoño.
Si algún día el ruido de la ciudad me altere sé que me estás esperando, con tus brazos que son densas y verdes a guardarme en tu regazo, y despertarme sabiendo que estás impaciente por meterme entre tus gentes, abiertas y gentiles.
Si algún día tuviera que elegir el lugar para vivir en vida eterna, sé que estás ahí.

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