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lunes, 8 de junio de 2009

REFLEJO DE SOLEDAD

Escrita el 25 agosto de 2003.

Paseando por un parque
Vi a una chica, sola.
De rostro pálido
Y sin apenas vida en sus ojos,
De llorar estaban rojos.
En soledad se encontraba.
Lástima sentí de aquella chica
Que paseaba contemplando a felices
Niños y enamoradas parejas,
Solo mira hacia abajo,
Nadie sabe lo que está pasando.

Quise preguntarle el nombre,
Pero en ese momento mi pecho
Se inundó de un dolor grande.
La niña desapareció…
…como si nunca hubiera estado allí.

Todo un día estuve pensando en ella.
Nunca había visto a nadie con
Tanta tristeza, como la de aquella
Mañana, en ese parque soleado.
¿Qué más da? Ella no es nada mío,
Sin embargo, ¿Qué fue ese dolor, clavado
En mi cuando quise hablar con la muchacha.

Al día siguiente la volví a ver,
Pero creí que no era ella. Era otra
Con una felicidad casi indescriptible.
Una felicidad que irradiaba cada palmo
De su cara.
Me extrañó ese cambio que había dado
De un día para otro, como si nada le hubiese pasado.
Rodeada estaba, de sus amigos,
pensé
Y me miró, como si quisiera algo conmigo.
Sin más me marche.

Sola, otra vez sola la encontré.
No pude comprenderlo,
Toda ella, un misterio.
De pronto me llamó
Y sin más me acerqué…
Su tristeza me llegó
A cada palmo de mi cuerpo.
Como si supiera lo que me preguntaba
Me dijo
Soy una infeliz escondida en cada risa>
Nada me dolió tanto como sus palabras,
Que pena de la chiquilla sentía…
Tanta que su nombre pregunté
Y ella un papel me entregaría.
En ese papel estaba el nombre
De aquella muchacha, y su tristeza.
En el silencio, creí que perdió la cabeza.
Escondida en la falsedad
De parecer feliz cuando no lo es.

De nuevo un dolor en mi pecho
Volvió a cruzarse en mi camino.
Ella ya no estaba, solo quedó el papel
Con su nombre, escrito.
Lo leí, sin más
Para averiguar que esa muchacha

Era yo.

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