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lunes, 27 de abril de 2009

En el bar Melancolía.


Tuve un amigo
Lejos de mi cordura
Me llevó a un garito
Donde la música baila
Al son del humo del tabaco
Y las gentes beben
Para olvidar

En la barra del bar
Tomaba un margarita
Una tal María
Iba bien acompañada
Por un tal Juan
¿Era su marido?
No, ¡que bah!
¿Y eso a quién le importa?
Pensaban todos en el local.

En una mesa dos amigos
Paco y Luis,
Se sienten hundidos
Entre el whisky…
Y dos cartas de despido.

En el centro baila Inés
Embriagada de desamor.
Le vigilan dos marineros
Faltos de compañía.

A la música
Un pianista sin nombre conocido
Aún siendo por todos bien oído.
Toca con furia una sinfonía
De soledades y penas.
Es normal tras estar cuatro
Años en prisión, una condena
Que él nunca mereció.

¿Y yo, que hago aquí?
Eso mismo le pregunté a mi colega
¿Qué harías sin ellos?
Me pregunto como poniendo pegas.

Me gusta visitar el bar Melancolía
Donde María se esconde del marido
Que por el día la atormenta
En los brazos de Juan, agradecido.

Me irrita ver a dos amigos
Sufriendo un mismo fin.
Borrachos en el destino
Que les lleva camino al paro
…hipócritas los empresarios
Que despiden sin reparos.

Me excitan dos marineros
Luchando por conquistar
Un corazón roto
Que de vuelta al barco
Volverán a destrozar, sin más.

Me hiere la historia
De un inocente
Que se ve tratado como escoria
Por una sociedad indecente.
¡Para eso está la justicia!
Así se consuela la gente
Del cargo y el pesar
De tener que apresar
A un hombre sin haber matado.
A un hombre que nunca ha violado.
Mientras violadores
Andan sueltos
Contentos y felices
Como marranos en barro.

Me gusta beber en el bar Melancolía
Con todos ellos.
Son ellos gracias a que escribo
Gracias les doy por ser lo que vivo
.

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